Los recubrimientos metálicos son capas especiales que se aplican sobre superficies metálicas. Cumplen muchas funciones, como aumentar la resistencia del metal, mejorar su aspecto y hacerlo más resistente al deterioro. Una de las razones clave para utilizar recubrimientos metálicos es proteger contra la corrosión. Esto resulta especialmente importante en sectores donde el metal se emplea ampliamente, como la construcción y la fabricación industrial. En CICEL, comprendemos la importancia fundamental de garantizar que las superficies metálicas mantengan un buen estado a lo largo del tiempo. Mediante el uso de recubrimientos metálicos, podemos ayudar a prevenir la oxidación y otras formas de corrosión, las cuales pueden ocasionar costos significativos y problemas de seguridad en aplicaciones industriales.
La corrosión es un gran problema para los metales. Ocurre cuando el metal reacciona con la humedad, el aire u otras sustancias químicas del entorno. Con el tiempo, esta reacción puede debilitar el metal y provocar su descomposición. Los recubrimientos metálicos ayudan a resolver este problema al crear una barrera que mantiene alejados los elementos dañinos del metal. Por ejemplo, se puede aplicar una capa de cinc sobre el acero. Esta capa de cinc actúa como un escudo que evita la formación de óxido en el acero subyacente. Es como ponerse un impermeable al salir a la calle en un día lluvioso. El recubrimiento protege al metal de la lluvia y lo mantiene seguro.